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martes, 11 de octubre de 2011

7 COSAS ABORRECE JEHOVA





Versos para reflexionar
Cuando uno dice, "yo creo en Dios", "Si Dios quiere", "Dios te bendiga", o frases como estas, debería hacerse la siguiente pregunta, ¿Qué es lo que a ese Dios, que mencionamos con tanta facilidad, le gusta o no le gusta?, claro que la respuesta inmediata es la siguiente "LE GUSTA QUE NOSOTROS SEAMOS HIJOS OBEDIENTES A SU PALABRA", o ¿qué religión no cree esto? si no, no sería una religión, sino alguna otra organización no religiosa. Es decir, cualquiera que sea nuestra afinidad religiosa, es invariable que pensemos que Dios no nos quiere solo para tenernos de adorno, sino para que obremos como el nos manda que seamos.
Conocer al Dios que mencionamos con tanta facilidad (al despedirnos, al vernos, al encaminar a nuestros hijos hermanos, amigos, etc., en sus camino), quien tiene siete cosas que aborrece, la reflexión sería esta, ver esas siete cosas, y reflexionar si nosotros somos o estamos incluidos dentro de alguna de estas siete cosas, no para solo saberlo sino para actuar, para salir airosos de cualquier castigo que este Dios tenga preparado para los que el aborrece.
Dice en Proverbios:

Pro 6:12 El hombre malo, el hombre depravado, Anda en perversidad de boca; 
Pro 6:13 Guiña de sus ojos, habla con sus pies, Indica con sus dedos; 
Pro 6:14 Perversidades hay en su corazón, anda pensando mal en todo tiempo; Enciende rencillas. 
Pro 6:15 Por tanto su calamidad vendrá de repente; Súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio. 
Pro 6:16 Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: 
Pro 6:17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente, 
Pro 6:18 El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, 
Pro 6:19 El testigo falso que habla mentiras, Y el que enciende rencillas entre los hermanos.







Siete cosas (7):

1.- Los ojos altivos
2.- La lengua mentirosa
3.- Las manos derramadoras de sangre inocente
4.- El corazón que maquina pensamientos inicuos
5.- Los pies presurosos para correr al mal
6.- El testigo falso que habla mentiras
7.- El que enciende rencillas entre los hermanos


Escojamos en un autoanálisis, a cual grupo corresponden nuestra acciones, ojos altivos, muchos entramos en este grupo, lengua mentirosa, mmm pocos se libran de este, pero solo porque la inmensa mayoría, practicamos mucho la mentira y los pocos caen ocasionalmente en ella, tal vez en el de las manos derramadoras de sangre inocente, nos salvemos si solo contamos a los muertos físicamente, pero si contamos a los muertos espiritualmente, por nuestra boca que muchas veces no se detiene para ofender a los demás más en horas de enojo y que tal en el grupo de corazón que maquina pensamientos inicuos, si no mal recuerdo, inicuo, es algo feo, grosero, lleno de maldad, y cuantos más nos ansia probar lo prohibido, corremos sin medida para hacer el mal, aunque creamos que lo que hacemos está bien a nuestros ojos, dista mucho de lo que Dios piensa de nosotros, cuantas veces nos justificamos a nosotros mismos con que , "si aquel hace esto, porque yo no", y vamos en pos de lo que hacen los demás, sin analizar si es correcto o como Dios manda que debe practicarse. Dice un proverbio regional mexicano: "A dónde va Vicente, a donde va toda la gente" y para este proverbio hay uno que nos previene también: "Si el vecino cae al pozo, lo dejas ahí, o te vas con él", tal vez sea más fácil dejarlo, pero el dejarlo nos hace caer en un poso también a nosotros, pues, al no creernos "guardianes de nuestros hermanos", estaríamos actuando como Caín, que habiendo matado a su hermano, Dios le pregunta "¿Dónde está tu hermano?" a lo que contesta: "¿Acaso soy guardia de mi hermano?". Cuando los pies nos hacen correr a practicar algo que no es conforme a lo que Dios manda, debemos preguntarnos ¿Que haría el Señor Jesús cuando los fariseos le incitaban a juntarse con ellos dejando a los publicanos, pecadores y rameras? ¿Se Juntó con ellos?, NO, ¿se unió en sus desobediencias a los enfermos espiritualmente? NO, ¿los ignoro a ambos y busco a unos mejores que ambos grupos? NO, ¿qué hizo? MURIO POR LOS PECADOS DE LOS DOS GRUPOS y aun por tus pecados y los míos.








Cuando un hombre es acusado con mentiras y surgen testigos falsos, los que usan estos testigos falsos y los mismos falsos testigos, son considerados aborrecibles para Dios, pero si la acusación es verdadera entonces no es un testigo falso. Lamentablemente para acusar a un inocente, solo se necesitan, 1 testigos falsos y una autoridad que se deja o quiere ser engañada para condenar a un inocente. ¿Quiénes de nosotros somos inocentes? buena pregunta, habrá que reflexionarla. Por último el que enciende rencillas entre los hermanos, Aunque habla de hermanos, refiriéndose a una familia, sea esta física o espiritual, debemos preguntarnos, ¿acaso no somos hijos de un mismo padre? ¿Entonces, porque tantas y tantas religiones?, el que enciende rencillas entre los hermanos, es un ser aborrecible, al igual que los otros 6 grupos, si somos hijos de Dios o por lo menos, pretendemos serlo, en que grupo estamos, o estábamos, pues, una vez conocido a Dios, no hay excusa para pertenecer a alguno de estos grupos, ¿podemos pretender seguir en alguno de estos grupos?, creo que los que mencionan el nombre de Dios, o que dicen ser hijos de Dios, sea cual sea su afinidad religiosa, dentro del ámbito cristiano, Judío o del Islam, no deben pertenecer a ninguno de estos 7 grupos, y si aún estamos en alguno de ellos, habrá que reflexionar. Las guerras entre hombres supuestamente religiosos, no es otra cosa, que los pies presurosos al mal, o rencilla entre hermanos, o falso testigo, u ojos altivos, o alguno otro de los grupos.

Dios bendiga al que leyendo esto y razonándolo, pone atención para aprender.




miércoles, 21 de septiembre de 2011

Paciencia


                                 

Un hombre y una mujer estuvieron casados por más de 60 años. Ellos habían compartido todo, hablaban de todo y no se habían guardado ningún secreto nunca. Lo único que no compartían era, que la viejita tenía en su closet una caja de zapatos y le había pedido a su esposo que nunca la abriera y que no le preguntara sobre ella.
Durante todos estos años, él nunca pensó en la caja, pero un día la Viejita se enfermo mucho y el Doctor les dijo que ya no se recuperaría de su enfermedad.El viejito tratando de arreglar todas las cosas de la viejita antes de que muriera, se topo con la caja de zapatos y se la llevo a la viejita a su cama. Ella le dijo que ya era tiempo que supiera lo que había adentro,  Cuando la abrió encontró  dos muñecas de Crochet y una pila de dinero, eran 95,000 dólares. Él sorprendido  le pregunto sobre el contenido de la caja y ella le dijo  “Cuando nos casamos, mi abuela me dijo que el secreto de un buen matrimonio era nunca  discutir, me dijo que cada vez que me enojara contigo, yo debería Guardar silencio y tejer una muñequita de Crochet”.  El viejito se tuvo que contener para no derramar unas lágrimas, ya que solo había dos muñecas en la caja. Así que ella solo se había enojado con Él dos veces, en todos  esos años llenos de amor y entendimiento. El estaba que no se lo creía y sumamente  conmovido. “ Oye amor” le dijo el viejito ya entendí lo de las muñecas….. “pero ¿el dinero?, ¿de dónde salió?” Ah le dijo la viejita, “ese dinero es lo que gane de todas las muñecas que vendí durante todos estos años”  Y  la plegaria que me enseño y que debería repetir la esposa es: DIOS te pido SABIDURIA para entender a mi hombre, AMOR para perdonarlo, y PASIENCIA por sus estados de ánimos cambiantes, porque si te pido que me des FUERZA seguro lo mato a trancazos ya que no sé tejer muñequitas de Croché.


Por lo tanto hermanos amémonos  de corazón teniendo Paciencia, tolerancia  Humildad Sencillez de amar a nuestros semejantes aunque estos tengan muy deteriorados sus caracteres si  El ETERNO nos amo tanto que dio a su hijo, cuanto más nosotros que fuimos llamados desde el vientre de nuestra madre para oír, esta Hermosa y Bendita palabra de amor y ser llamados también hijos de Dios

martes, 13 de septiembre de 2011

Jesús y la ley de Moisés (La ley de Moisés es la ley de Dios)


“En la silla de Moshé se sientan los perushim (escribas) y soferim.
Todo cuanto Moshé ha dicho, guardadlo y hacedlo, pero las
interpretaciones que ellos hacen de esos mandamientos no los
sigáis…” (Mateo 23:2, 3. NT. Hebreo español).
Previamente establecimos, que cuando Jesús cita la ley de Dios la
llama de acuerdo a su nombre oficial… “Ley de Moisés”. ¿Qué nos
enseña nuestro Salvador acerca de ella? El divino Maestro había
dicho a la gente y a sus discípulos (Mateo 23:2, 3) que debían
guardar la ley mosaica, pero no a la manera en que lo hacían los
fariseos, es decir, siguiendo interpretaciones humanas. Veamos una
enseñanza de nuestro Señor que es de vital importancia:
“17¡Ni os pase por la mente la idea que he venido a declarar abrogada
la Torah o a los profetas! No he venido a abrogar, sino a mostraros
cómo interpretarla correctamente. 18Porque de cierto os digo, hasta
que pasen el cielo y la tierra, ni una Yiod, ni un adorno de una letra
sagrada, pasará de la Torah hasta que todo lo dicho en ella haya sido
totalmente enseñado y alcanzado su intención original. 19Por tanto,
quien quiera que a propósito desobedezca uno solo de los
mandamientos de la Torah, que le sea aplicable, aún tratándose de los
“pequeños” y cause así que los hombres también le desobedezcan,
muy pequeño será al reino de los cielos. Más cualquiera que los
obedezca y enseñe a los hombres cómo obedecerlos, muy grande será
llamado en el reino de los cielos”
¿Podríamos pensar que nuestro Señor estaba protegiendo
exclusivamente la ley del sábado y los Diez mandamientos? NO.
Jesús esta poniendo un «blindaje» alrededor de toda la ley de su
pueblo. Compare ahora aquellas expresiones divinas del Salvador con
las de los líderes antifiestas actuales:
“Cristo quitó las fiestas solemnes y las puso en la cruz… Jesús vino a
quitarnos la cédula de las fiestas (Colosenses 2:14). Que el fin de las
fiestas es Cristo (Romanos 10:4)… Que las fiestas fueron nuestro
«ayo»… Que Cristo nos quitó el ayo (Gálatas 3:19, 24)… Los
apóstoles declararon anuladas las fiestas en el concilio de Jerusalem
(Hechos 15)… Que las fiestas eran una carga tan, tan difícil que ni el
judío podía llevar… Que los que guardan las fiestas están bajo
maldición”… etc.


Sin recato alguno, estos “maestros” religiosos afirman (aún en contra
de lo que precisó el Señor en Mateo 5) que Jesús eliminó la ley de
Moisés y las Fiestas solemnes. Pero le pido que observe nuevamente
tales argumentos. ¿Se percató ya que con esos mismos enunciados
defienden su credo los católicos y protestantes para no guardar el
shabat? Continuamos con la explicación de Mateo 5:17
Versículo 17: Aquí nos asegura el mismo Jesús que Él no vino a
abrogar nada de las leyes judías, sino a mostrarnos la recta
interpretación de la Torah. Cuando el Hijo de Dios llegó, entonces la ley
mosaica cobró su verdadero sentido. Pablo sostiene en sus cartas lo
que le reveló el Maestro: que en el cuerpo del Señor están expresados
los sacrificios y ritos del AT. Por lo que tales ritos siguen existiendo en
estado espiritual. El Señor Jesús solo movió la ley de un punto a otro,
pero nunca la destruyó. [Recordad el pan ázimo y la copa,
sustituyendo el cordero asado y las hierbas amargas de Pascua.]
Versículo 18: Habla de la perpetuidad de la ley… «Ni una yiod, ni un
tilde perecerá de la ley».
Versículo 19: Lea nuevamente el texto y se dará cuenta que en este
error están incurriendo los dirigentes antifiestas: …“Por tanto, quien
quiera que a propósito desobedezca uno solo de los mandamientos de
la Torah, que le sea aplicable, aún tratándose de los “pequeños” y
cause así que los hombres también le desobedezcan, muy pequeño
será llamado al reino de los cielos”...


Observación: Los antifiestas defienden la ley del sábado ante los
protestantes así: “El día solemne del sábado queda vigente, lo que
queda nulificado en la cruz son los sacrificios y ofrendas que se hacían
conforme al sacerdocio levítico, pero el sábado glorioso permanece
intacto. Así nosotros -la iglesia de Dios (Israelita)- cuando
defendemos las Solemnidades de Dios ante los antifiestas, les
devolvemos la misma explicación, pero es entonces cuando éstos
sufren de “sordera”… “No oigo, soy de palo”…dicen.


Vea lo valioso -o “perjudicial”- de la ley de Moisés. Luego poniendo la
mano en su corazón atrévase a afirmar, lector, que Jesús murió en el
madero por quitarnos la “carga” de estos principios:


La ley de Moisés enseña el amor al prójimo (Levítico 19:18).
La ley de Moisés promueve el temor a Dios (Deuteronomio 6:2, 13).
La ley de Moisés nos manda amar a YHWH (Deuteronomio 30:16, 20).
La ley de Moisés procura las bendiciones del Eterno (Deuteronomio
30:19).

La ley de Moisés prohíbe enseñar la doctrina falsa (Deuteronomio
18:22).
La ley de Moisés prohíbe torcer el derecho del prójimo (Éxodo 23:6).
La ley de Moisés prohíbe la adivinación: Deuteronomio 18:10-12).
La ley de Moisés promueve el buen trato al extranjero (Éxodo 23:9).
La ley de Moisés exige enseñar la Palabra de Dios a nuestros hijos
(Deuteronomio 6:1-7; 11:19).
La ley de Moisés enseña a amonestar al desobediente: Levítico 19:17;
Salmo 141:5).
La ley de Moisés prohíbe el agravio al prójimo en todas sus formas
(Deuteronomio 25:13-16, 36).
La ley de Moisés prohíbe al hombre vestir como mujer y viceversa
(Deuteronomio 22:5).
La ley de Moisés prohíbe los tatuajes (Deuteronomio 14:1, 2; Levítico
19:28).
La ley de Moisés prohíbe quitarle o ponerle palabras a la enseñanza de
Dios (Deuteronomio 4:2).
La ley de Moisés prohíbe la relación sexual del hombre con las bestias
(Éxodo 22:19; Levítico 18:23).
La ley de Moisés prohíbe el maltrato a la viuda y al huérfano (Éxodo
22:22-24).
La ley de Moisés enseña la reverencia al ancianito (Levítico 19:32).
La ley de Moisés prohíbe las relaciones sexuales entre parientes
cercanos y lejanos (Levítico 18:1-20).
La ley de Moisés prohíbe las relaciones homosexuales (Levítico
18:22).
La ley de Moisés prohíbe ser testigo falso (Éxodo 23:1).
La ley de Moisés prohíbe comer animales impuros (Levítico 11).
La ley de Moisés prohíbe comer sangre (Deuteronomio 12:16).


La lista sería interminable, así que por el momento solo le quise
mostrar estos pequeños ejemplos.)

¿Podría usted seguir insistiendo en que nuestro Señor murió para
quitarnos la “carga” tan pesada que causan en el alma del creyente
todos estos valores morales? ¿Favorecen nuestra vida espiritual estas
normas o las perjudican? Si el Redentor en verdad abolió estas leyes,
¿no piensa que esto solo contribuiría a generar más desorientación y
maldad en el mundo? Según Mateo 5:17, ¿a qué nos alienta el Señor
Jesús? R: A enseñar y guardar las leyes de Dios.
El apóstol Santiago, coincide con las instrucciones que él mismo
recibió del Maestro:
“10Pues cualquiera que observa toda la Torah, pero transgrede en un
punto, se hace culpable de todos. 11Porque el que dijo: No adulterarás, también dijo; No asesinarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero
asesinas, te has hecho transgresor de la Torah” (Santiago 2:10, 11).
Los pasajes implican lo siguiente: Si algún buen cristiano guarda el
sábado, diezma, observa la ley alimenticia, pero al mismo tiempo
rechaza las Fiestas solemnes viene a ser un TRANSGRESOR DE LA
LEY. Para la nación judía, eliminar solo una fracción de la Torah
significa tanto como quitarse trozos de piel, la cual no hace sino
proteger al cuerpo. Por lo tanto la ley es vida, Salomón ratifica esto así:
“Guarda mis mandamientos y vivirás, dice el Eterno” (Proverbios 7:2).
Por ello es que nuestro Señor en Mateo 5:17-19, mandó un mensaje
muy fuerte a los judíos incrédulos de su época que pensaban que Él
estaba invalidando la doctrina y leyes de Moisés. Empero, también, el
mismo mensaje lanza el Señor a todos los religiosos de nuestros días,
que ignorando el espíritu de la Torah creen igual. Imagínese usted
lector, si Jesús hubiera descalificado a Moisés, ¿no sería
desacreditarse a sí mismo, ya que Moisés escribió de él? (Lucas
24:27, 44-46; Hechos 3: 20-23).









Iglesia de Dios (Israelita)
 Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; efesios: 2:20




Jesús y la fiesta de las Cabañas


Ilustración: Debatiendo un líder sabático (de los antifiestas) con un
protestante sobre la vigencia del Sábado, decían:
“-No hay evidencias en el NT, para la guarda del Sábado (Decía el
anti-sabático)
- ¡Claro! En Lucas 4:16-17, se ve claramente que Jesús guardaba el
sábado.(Argumentaba el sabático)
-¡No es cierto! Jesús iba a las sinagogas a predicar el evangelio y no a
guardar del sábado. Así lo dice en el verso 18-21. Léale bien… «Y
Jesús se levantó a leer»… dice ahí.
-¡Qué locura! Cristo sí guardaba el sábado porque era parte de la ley.
Si Jesús no hubiera guardado el sábado entonces estaría pecando y él
nunca violó la ley”.
Termina la plática, pero ni uno ni otro se dejaron convencer. Mas el
sabatista se fue pensando: ¡Que locura! Cómo puede decir este
hombre que Jesús violó la ley y el sábado. Ésta sí que es una
blasfemia.
Hermano lector; le propuse este ejemplo, para que lo tenga como una
referencia y reflexione mejor sobre la cuartilla siguiente: El “Abogado
de la Biblia” (con fecha de Marzo-Abril de 1993), enseña lo siguiente
sobre Jesús y la fiesta de las Cabañas6 . Le presento algunas
porciones del texto de dicha revista:
“Algunas personas que apoyan la idea de la celebración de las fiestas
del Antiguo pacto, sostienen que Jesús subió a celebrar la fiesta de las
Cabañas… ¿Estuvo Jesús sujeto a aquella ley? ¿Subió Jesús a
aquella fiesta con sus ofrendas? ¿Llevó los animales que exigía la ley,
según Números 29:12-14? ¡NO! Nada de eso, él no subió al lugar en
donde los judíos estaban celebrando las Cabañas por cumplir con la
ley de Moisés…
¿Mostró Jesús sujeción a las leyes de Moisés? En Juan 8:3-10, Jesús
perdonó a la mujer adúltera, no obstante lo que decía la ley de Moisés
(de apedrearles). ¿Se puede decir que Jesús obedeció la ley de
Moisés? NO”…

Ahora sugiero a mi lector que compare este relato con la anécdota anterior. ¿Notó usted que los altos mandos de la doctrina anti fiestas,
emplean un método de argumentación totalmente falto de santidad?
¿Advirtió la “doble” moral con la actúan al defender su doctrina? Su
servidor no alcanza a comprender, cómo se puede tener por blasfemia
el que alguien diga que Jesús no guardó el sábado y después,
cómodamente abrace la idea de aquel protestante “blasfemo” para
aseverar sin temor que Jesús tampoco respetó la Fiesta de las
Cabañas. Luego, afirman ellos tajantemente que el Señor se opuso a
la observancia de la ley de Moisés. ¿No le parece lector, que declarar
que Jesús (única criatura justa y obediente de este mundo) dejó pasar
de largo una Fiesta solemne, es lo mismo que decir que Él pecó?
¿Está usted de acuerdo en que el Hijo de Dios cometió pecado? Para
un servidor, tal expresión sí que es una mega blasfemia. ¿Habrá Jesús
llevado las ofrendas que marca la ley para el día sábado y las que se
prescribía para la fiesta de Cabañas? “Más el día del sábado, dos
corderos de un año… y dos décimas de flor de harina amasada con
aceite, por presente con su libación” (Números 28:9). De antemano, en
la Iglesia de Dios (Israelita) creemos que el Señor Jesús, como el
mejor de los judíos, SÌ CUMPLIO con todas las leyes de su Padre
hasta en los detalles más mínimos, aunque los textos de la Escritura
omitan los pormenores de cómo el Señor acudía a las Celebraciones
solemnes. Jesús, es el modelo perfecto de obediencia y humildad para
el mundo entero (Gálatas 4:4). También enfatizan los antifiestas que el
Salvador invalidó la ley de Moisés al evitar que aquellos judíos
apedrearan a la mujer adúltera (Juan 8:7). Pero esta declaración
también es engañosa, porque nuestro Señor nunca se opuso al
cumplimiento de la ley mosaica. Él indicó a aquellos hombres: “El que
esté sin pecado ARROJE la primera piedra” Pero ninguno se atrevió a
lanzarla. ¿Por qué? Porque todos eran pecadores, y no solo aquella
mujer. Queda sentado que el Maestro dijo: “ARROJEN SU PIEDRA”,
es decir, que se cumpla la ley de Moisés, pero que empiece el de
corazón más puro, o sea… ninguno. ¿Advierte por qué esta norma
mosaica no es aplicable en nuestros días, así esté vigente? Porque,
por ejemplo: ¿quién de limpio corazón podría arrojar hoy una piedra
contra usted hermano? Nadie. Lo que hizo Jesús, fue instruir a la
gente sobre el verdadero significado de la bendita Torah, cuando al
herir las fibras más íntimas del corazón de aquellos injustos hombres
–los que iban a lanzar la piedra- les hizo entender que de igual manera
ellos merecían el mismo castigo por todos sus pecados ocultos. Esa
forma de razonar la Escritura no la entendieron aquellos fariseos y ni
tampoco lo entienden muchos líderes religiosos hoy. Vea un ejemplo
más y note que Jesús respetaba y enseñó a respetar la ley de Moisés:
“Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; mas ve,
muéstrate al sacerdote y ofrece el presente que mandó Moisés para testimonio a ellos” (Mateo 8:4).


¿Se percató ya que el Redentor jamás menospreció la ley mosaica?
Colocar entonces a Jesús como un judío que abrogó las leyes de
Moisés -tal como enseñan los líderes del 7º día- equivale a
considerarlo como un Mesías anti-judío y anti-Torah. Si la verdad
fuese como la pintan los del 7º día, Jesús el Nazareno NO SERÍA EL
VERDADERO MESIAS. Pero… ¿Sabe lector? Estas creencias
provienen del Cristianismo romano. ¡Sí! Es el catolicismo quien ha
enseñado generación tras generación, que Cristo vino a ponerle fin a
las leyes judías estableciendo como válida únicamente la doctrina
“Cristiana”, dejando excluida a la nación santa de Israel. Este Cristo
greco-romano, entonces NO es el verdadero Salvador del mundo.
Es una pena, que grupos sabáticos modernos que presumen ser la
“verdadera iglesia”, hayan terminado por seguirle el juego a las
interpretaciones del «romanismo», apartándose de las raíces hebreas
de la iglesia original. El Mesías de Israel, fue el mejor de los judíos; el
verdadero Mesías fue un hombre sujeto a los pactos y a las promesas;
el auténtico Mesías mostró en todo tiempo un profundo respeto a la
ley mosaica; El Mesías judío, es nuestra puerta de entrada hacia la
república del Israel de Dios. Éste es nuestro Señor y Mesías. ¿Desea
alguien aceptar este Mesías judío y abandonar el «Cristo»
greco-romano?
Su servidor quisiera en verdad comprender, cómo es que nuestros
antiguos hermanos (hoy antifiestas) llegaron a menospreciar las
hermosas Festividades de Dios. Pero mire, cómo tal actitud les fue
llevando poco a poco a pronunciar mayores falacias.
Enseñar a la gente que Jesús violó las festividades religiosas, es
vituperar al mismo Yeshúa (Jesús) y es lo mismo que menospreciar su
sacrificio. Tal comportamiento, ¿no cree usted que en lugar de
acercarlos al reino, los excluye de él? [Más sobre Jesús y la ley, en el
cap. X.]
Resumen breve de este capítulo
• Jesús observó todas las festividades del pueblo de Dios, sin
excepción.
• El movimiento antifiestas afirma rotundamente que Jesús no
guardó la Fiesta de las Cabañas, y que ni tampoco cumplió con
la ley de Moisés; sin embargo, nuestro Señor enseña totalmente
distinto a estos falsos maestros. ¿Usted a quién le cree? ¿Quién
tiene la verdad de Dios? R: Jesús y su iglesia tienen la verdad.
• Las Fiestas que guardó Jesús son judías. También la fe de los
creyentes originales era judía. Toda la enseñanza de la Escritura es 100 % judía.
IDI, Localidad de Mejicanos San Salvador; El Salvador; América Central


jueves, 8 de septiembre de 2011

¡Que hermoso en los montes los pies del mensajero, pregonero de la paz
mensajero de la dicha, pregonero de la Salvacion, que dice a Sion:" Reina tu Dios"
Isaias 52:7 version castilla

martes, 2 de agosto de 2011

PERSECUCIÓN





Fundada fuiste por el Mesías
Y por el catolicismo, perseguida
Más tú, no temblaste; En el Señor confiaste.
Al desierto huíste,
Y del dragón te escondiste,
Dos alas, te fueron dadas,
Y por la tierra fuiste ayudada.
La persecución parece haber terminado,
Desde ese día, hasta hoy, a Dios he alabado.
Sé que nuevamente el perseguidor,
Nos hará entrar en temor,
Pero firme siempre estaré,
Aunque escondido este, a DIOS serviré.
Aunque se procure mi muerte,
A Dios serviré fielmente,
Porque su ley será mi deleite.


Autor: Hno. joven Jonathan Alexander Arévalo Ramos
de la localidad Mejicanos, El Salvador.

viernes, 22 de julio de 2011

HACIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS


Jesús dijo: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7:21).

¿Por qué observamos el sábado de cada semana? ¿Por qué obedecemos la Ley de lo Limpio e Inmundo? ¿Por qué pagamos nuestros diezmos? ¿Por qué buscamos nuestra santificación? ¿Por qué nos bautizamos? Porque ésta es la voluntad de Dios.

También dijo nuestro Dios: "Tres veces en el año me celebraréis fiesta. La fiesta de los ázimos guardarás: Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib; porque en él saliste de Egipto: y ninguno comparecerá vacío delante de mí: También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores que hubieres sembrado en el campo; y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando habrás recogido tus labores del campo. Tres veces en el año parecerá todo varón tuyo delante del Señor Jehová" (Éxodo 23:14-17)(Esto mismo recomienda la Palabra de Dios en Éxodo 34:23; Deuteronomio 16:16; 2 Crónicas 8:13).

Estas tres fiestas fueron establecidas por Dios para ser celebradas por estatuto perpetuo, toda vez que no eran para el hombre sino para hacerle fiesta a nuestro Dios. Por esto mismo en Levítico 23:4-21, 38-44 se dice que éstas fiestas son las solemnidades de Jehová, y son por estatuto perpetuo.
Ciertamente, Dios anunció a los hijos de Israel que les iba a quitar sus fiesta, sus lunas nuevas, sus sábados y todas sus solemnidades, y les dijo: "Y tornaré vuestras fiestas en lloro, y todos vuestros cantares en endechas..." "No me traigáis más vano presente:
el   perfume me es abominación: luna nueva y sábado, el convocar asambleas, no las puedo sufrir: son iniquidad vuestras solemnidades. Vuestras lunas nuevas y vuestras solemnidades tienen aborrecidas mi alma: me son gravosas; cansado estoy de llevarlas" (Oseas 2:11; Amós 8:10; Isaías 1:13,14).
Según la Biblia Cronológica, el profeta Oseas profetizó en el año 785 a.C., esto es 179 años antes de la cautividad, la cual tuvo lugar en el año 606 a.C. También encontramos que el profeta Amós profetizó en el año 787, es decir 181 años antes de la cautividad; y el profeta Isaías ejerció su actividad profética en el año 760 a.C., 154 años antes de que Nabucodonosor llevara al pueblo de Judá cautivo a Babilonia, donde estuvieron 70 años como esclavos. Fue precisamente en ese tiempo que se cumplió lo que dijeron estos profetas. Al regresar de la cautividad de Babilonia en el año 536 a.C., los judíos volvieron a celebrar las Festividades de Jehová y el sábado, y desde esa fecha hasta hoy, no se han interrumpido, tanto que Jesucristo las guardó, sus discípulos de raza judía y los cristianos convertidos al Evangelio (Esdras 3:1-6; Gálatas 4:4; Lucas 2:41; Juan 7:1-37; Hechos 2:1-4, 18:21, 20:16; 1 Corintios 5:7,8).

JESUS NO QUITÓ LAS LEYES DE MOISÉS NI LAS FIESTAS
Cuando algunos hermanos de Judea llegaron a la Iglesia que estaba en Antioquía, formada por gentiles que habían aceptado el Evangelio, les intimaron a que se circuncidaran y guardaran las leyes de Moisés. Esto motivó que se verificara el Concilio de Jerusalem, en el año 51 d.C. En éste Concilio se levantaron unos hermanos de los Fariseos que habían creído (en Cristo), insistiendo en que los gentiles debían circuncidarse y guardar las leyes de Moisés. Después de una grande deliberación, se llegó a la conclusión de que los gentiles convertidos al Señor Jesucristo no se debían circuncidar y que de las leyes de Moisés solamente se abstendrían de cuatro cosas: "ahogado, idolatría, fornicación y sangre" (debemos notar que en Hechos 15 no se dice que los judíos no deben guardar las leyes de Moisés). No se recomienda a los gentiles convertidos la circuncisión ni el cumplimiento de las leyes de Moisés, porque si los gentiles se circuncidaban estaban obligados a ofrecer sacrificios, ofrendas y demás ordenanzas impuestas por la ley de Moisés, las cuáles debían ser presentadas en el Templo de Salomón; esto era imposible porque no estaba permitido que se juntaran judíos con extranjeros, porque era una abominación (Hechos 10:28), y menos en el Templo, lo cual constituía una contaminación (Hechos 21:28,29), y si los gentiles se circuncidaban estaban obligados a sacrificar en el Templo. Pablo dice en Gálatas 5:3: "Y otra vez vuelve a protestar a todo hombre que se circuncidare que está obligado a hacer toda la ley".

Nueve años después del Concilio, esto es en el año 60 d.C., llega el apóstol Pablo a Jerusalem, y los Apóstoles le hacen ver que hay millares de judíos que han creído, y todos son celadores de la ley (Hechos 21:20), por lo cual le recomiendan que demuestre a los judíos cristianos que él (Pablo) también anda guardando la ley, razón por la cual Pablo se purificó con los cuatro hombres que tenían voto. Y así podemos ver con toda claridad que los Apóstoles y demás judíos cristianos nunca entendieron que Cristo con su muerte quitó las fiestas y la Leyes de Moisés, pues aún 30 años después de la muerte de Cristo, los Apóstoles y demás creyentes siguieron guardando celosamente la Leyes de Moisés, entre las cuáles se cuentan las Fiestas y los sábados.

En éste tiempo, como las Iglesias de gentiles convertidos a Cristo se multiplicaban, y era necesario que se unificaran a los judíos, fue necesario que el Señor le revelara al apóstol Pablo la forma de unificar a ambos grupos cristianos. Por lo cual, el apóstol Pablo en sus cartas a las Iglesias de Efeso y Colosa, les hace ver que las Leyes de Moisés se deben observar por ambos grupos, pero ya no estando unidos a los judíos que no han creído en Cristo, sino que la unión debe ser en los dos grupos de la misma fe. De modo que, los gentiles, para tener derecho a estar con los judíos cristianos, deben ser circuncidados, solamente que la circuncisión de los gentiles es el Bautismo (Colosenses 2:10-13). Las ofrendas y sacrificios que la Ley exige se cumplen en la persona de Cristo. Porque como dice Pablo en Efesios 2:11-19, todos aquellos cristianos que no eran de raza israelita, eran considerados como gentiles; pero, cuando éstos gentiles aceptaron a Cristo como su Salvador, fueron unidos a los judíos convertidos, que Pablo llama con el nombre de República de Israel, de modo que los gentiles pierden su naturaleza gentil y son considerados como Israelitas, porque dejan de ser extranjeros y advenedizos, y ahora son ciudadanos con los santos y domésticos de Dios.

Se dice que la ley en orden a ritos fue dirimida en el cuerpo de Cristo, o como dice Pablo en Colosenses 2:14: "Rayendo la cédula de los ritos que era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz". Con esto se nos da a entender que todo lo que impedía la unión entre los dos grupos cristianos, se encuentran comprendidos en el cuerpo de Cristo, porque son una sombra de lo porvenir, mas el cuerpo es de Cristo (Colosenses 2:14-17). Por ejemplo: si los judíos cristianos exigían la circuncisión para los gentiles, éstos se bautizaban y en el bautismo tenían la circuncisión; si pedían sacrificio de corderos, en Cristo tenían la víctima para el sacrificio; si querían una ofrenda que también era exigida por la ley, Cristo era la ofrenda; si pedían la intervención de un sacerdote, Cristo era el sacerdote. De manera que, todo lo que la ley exigía, en Cristo se cumplía. De modo que, así como en el Antiguo Pacto fue necesario que se cumplieran la leyes de Moisés, de igual manera bajo el Nuevo Pacto se cumplen las mismas leyes, solamente que ahora están escritas no en tablas de piedra, sino en el corazón de los que han creído en Cristo (Hebreos 8:6-10; 10:15-16). Hay muchos hermanos que se conforman con obedecer la ley de los Diez Mandamientos, y pasan por alto que bajo el Nuevo Pacto se deben observar no una ley, sino varias leyes.

LAS FIESTAS DE JEHOVA
Como hemos visto en lo antes expuesto, en la República de Israel del Nuevo Testamento (Efesios 2:12) están Dios, Cristo y las promesas. Por tanto, también están las tres fiestas: Pascua, Pentecostés y Cabañas.
El apóstol Pablo les dice a los hermanos de la Iglesia de Corinto que hicieran la Fiesta de los Azimos (1 Corintios 5:7,8), no en la vieja levadura de malicia y de maldad, sino en ázimos de sinceridad y verdad. Esta es una fiesta que se hace diferente, pero es la Fiesta de los Azimos. La diferencia está en que los cristianos no comemos el cordero físicamente hablando, porque en su lugar comemos un pan que es la representación de la carne del cordero, y bebemos una copa que es la representación de la sangre del cordero. Solamente que, como para nosotros Cristo es el Cordero, el pan que partimos es la representación del Cuerpo de Cristo, y la Copa de bendición que bendecimos es la representación de la comunión de la Sangre de Cristo. Porque Cristo es nuestra Pascua.

También celebramos la Fiesta de Pentecostés porque el apóstol Pablo, ya convertido al cristianismo, les dijo a los hermanos que: "...se apresuraba por hacer el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalem" (Hechos 20:16). Esto lo dijo Pablo en el año 60 d.C., y ese mismo año escribe a los hermanos de Galacia y les dice: "Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar transgresor me hago" (Gálatas 2:18), con lo cual nos hace entender que la Fiesta de Pentecostés no la había quitado él, y si no la quitó él, entonces ni Cristo ni ninguno de los apóstoles de Cristo han quitado ésta Fiesta. Si vemos que Pablo llegó a Jerusalem y no celebró en ésta ciudad la Fiesta mencionada, obedece a que cuando Pablo habló lo de Hechos 20.16 ya habían pasado los panes sin levadura, y estaba dentro de las siete semanas para la celebración de la Fiesta y cuando Pablo llegó a Jerusalem era mucho tiempo después de que se celebró la Fiesta de Pentecostés, pues Pablo se quedó muchos días solamente en la casa de Felipe el evangelista, o como dice la misma Biblia en 1 Reyes 17:15, era como un año entero (Hechos 21:1-11): "Y parando nosotros allí por muchos días, descendió de un Judea un profeta, llamado Agabo".

Para los judíos que no habían creído en Cristo, esta fiesta tenía un carácter agrícola y se debía celebrar en el Templo de Salomón, pero para los cristianos no, porque para los que hemos creído en Jesús, el Hijo de Dios es nuestra ofrenda (la gavilla de cebada y las dos tortas y y el o los corderos del sacrificio u holocausto) (Levítico 23:10-21). Porque el Señor Jesús es para nosotros: "...ofrenda y sacrificio a Dios en olor suave" (Efesios 5:2). De igual manera, no tenemos la obligación de ir a celebrar dicha fiesta en el Templo de Jerusalem, porque para los cristianos cada Iglesia es considerada como el templo de Dios (1 Corintios 3:16,17).

La Fiesta de las Cabañas fue celebrada por Cristo, según se dice en Juan 7:1-37. Algunos comentaristas dicen que la fiesta que Pablo iba a celebrar en Jerusalem (Hechos 18.21) era la de Cabañas, porque la cronología de la Biblia en este capítulo es el año 59 d.C., pero nosotros no podemos asegurar dicho concepto; lo único que si podemos asegurar una y mil veces es que Dios ordenó que tres veces en el año se le celebrara fiesta, y el hecho de que en el Nuevo Testamento se mencione en tres lugares que se deben celebrar las fiestas es una prueba irrefutable de que las fiestas sí existen para los cristianos. He aquí las razones de la Escritura:
* "Sino que se despidió de ellos, diciendo: es menester que en todo caso tenga la fiesta que viene, en Jerusalem; mas otra vez volveré a vosotros, queriendo Dios. Y partió de Efeso" (Hechos 18:21).
 *"Limpiad pues la vieja levadura, para que seáis nueva masa, como sois sin levadura; porque nuestra pascua, que es Cristo, fue sacrificada por nosotros. Así que hagamos fiesta, no en la vieja levadura, ni en la levadura de malicia y de maldad, sino en ázimos de sinceridad y de verdad" (1 Corintios 5:7,8).
*"Porque Pablo se había propuesto pasar adelante de Efeso, por no detenerse en Asia: porque se apresuraba por hacer el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalem" (Hechos 20:16).
Muchas veces se argumenta que ésta fiesta no es para los gentiles, porque en Levítico 23:42 se dice: "En cabañas habitaréis siete días: todo natural de Israel habitará en Cabañas ". Pero los que citan este texto y otros más del mismo capítulo olvidan que los que han creído en Cristo son de la simiente de Abraham, y por lo tanto entran a formar parte de la República de Israel, donde ya no son extranjeras (gentiles) ni advenedizos, sino ciudadanos con los santos y domésticos de Dios. Porque como dice el mismo apóstol en el libro de los Romanos, que los gentiles son un acebuche ingerido en el árbol de la buena oliva, para ser participantes de la raíz y grosura de la Oliva, que no es otra cosa que la misma República de Israel (Efesios 2:11-19; Romanos 11:13-24).
Ejemplo: En todas las Naciones o Repúblicas hay dos clases de habitantes, unos son habitantes de nacimiento, y otros lo son por ciudadanía, pero unos y otros pueden celebrar la Independencia de la Nación donde están porque pertenecen ya al mismo pueblo. Así nosotros, celebramos las Fiestas de Jehová porque somos ciudadanos del Israel de Dios.

También muchos no ven bien que adornemos en la Fiesta de las Cabañas con ramas y fruta, porque consideran que las ramas y la fruta son cosa física y no espiritual. Pero es que éstos hermanos no han entendido qué es lo espiritual; ellos piensan que lo espiritual es lo que no se ve ni se toca, pero la Palabra de Dios no nos enseña así. En ella se nos dice que los pensamientos de Dios son diferentes a los pensamientos del hombre. Por ejemplo, se dice que los hermanos de Corinto eran carnales porque peleaban entre ellos, mientras que los hermanos de Galacia que también eran de carne y visibles, pero hacían la voluntad de Dios, y por lo tanto eran espirituales, no obstante que eran de carne, visibles y tangibles (1 Corintios 3:1-4; Gálatas 6:1). Por consiguiente, si la fruta y las ramas que usamos para adornar la Casa de Oración las usáramos porque lo manda el hombre, esto sería carnal. Pero si el adorno lo hacemos o usamos por Mandamiento de Dios, esto es espiritual. Porque "Dios es Espíritu" (Juan 4:24), y según cualquier diccionario, espiritual es lo que viene del Espíritu. Por tanto, lo que usamos para adornar nuestra Casa de Oración es espiritual, porque Dios nos lo manda en Levítico 23:39-41.

Otras veces se cree que es motivo para no celebrar éstas fiestas el hecho de que en las Escrituras se dice que la Fiesta de las Cabañas
es un rito, y como Pablo dice que Cristo dirimió en su carne la ley en orden a ritos, y que en la cruz fue enclavada la cédula de los ritos que "nos era contraria" (Efesios 2:15; Colosenses 2:14), no es necesario guardar una cosa que es un rito. Pero claro, quien razona así no ha entendido qué es un rito. Porque si supiera qué es un rito, celebraría lo que es parte de la voluntad de Dios aunque fuera un rito. Pues bien, la palabra rito viene del latín "ritus" y significa "costumbre o ceremonia; conjunto de reglas establecidas para el culto y ceremonias religiosas". De modo que, en el cumplimiento de la voluntad de nuestro Dios, celebramos muchos ritos, como el programa que se desarrolla semanariamente en la Iglesia, en el día Sábado, es un rito. La ceremonia bautismal es un rito; la ceremonia en la Cena del Señor, en la que participamos del Pan y de la Copa, es un rito. Pero éstos ritos no ofenden a Dios, ni fueron enclavados en la cruz. Los ritos que fueron enclavados en la cruz fueron los "que eran contra nosotros". Todo lo que está permitido, como es el Sábado semanal y la Fiestas, son un rito, pero Dios lo ha ordenado para su pueblo.

Algunas veces se nos dice que no celebramos la Fiesta de las Cabañas porque no dormimos debajo de una cabaña por siete días, ni adornamos en los patios o terrados de nuestra casa, ni adornamos en los patios de la Casa de Oración. Porque ven en Nehemías 8:16-18 que los israelitas que regresaron de Babilonia adornaron en los patios de las casas y en los terrados, etc. Pero los hermanos que nos exigen esto no se han fijado que esta forma de adornar, así como dormir bajo una cabaña, fue hecho solamente en esta vez de Nehemías , y fue por el gozo que tenían por haber regresado de la cautividad, "pero desde los días de Josué, hijo de Nún, los israelitas no habían hecho así". Aquí nos quiere decir que no habían hecho la Fiesta de las Cabañas, porque en 2 Crónicas 7:8-10 se dice que Salomón terminó el Templo, y por ende el altar, por lo cual hizo fiesta siete días por el altar, y se siguió con la fiesta de las Cabañas, porque el altar era para sacrificar en las tres grandes solemnidades (2 Crónicas 8:12,13); así que lo que los hijos de Israel no "habían hecho así" fue la forma de celebrar la fiesta.

Por todo lo expuesto debemos aceptar que, para hacer la voluntad de Dios, es necesario que también celebremos las tres fiestas: Azimos o Pascua, Pentecostés o Semanas y Cabañas o Tabernáculos. Porque así como no encontramos en la Palabra de Dios un solo texto que diga que no debemos guardar el Sábado semanal, tampoco encontramos un solo texto donde diga Dios que no debemos celebrar las fiestas. En Colosenses 2:16 dice Pablo: "Por tanto, nadie os juzgue en comida, o en bebida, o en parte de día de fiesta. O de nueva luna, o de sábados". Pero sabemos que aquí se hace referencia a la carne que representaba a Cristo o comida, al agua que era un tipo de Cristo, a las fiestas que eran un tipo de Cristo, como son las fiestas de las Expiaciones y la de las Trompetas que eran un tipo de Cristo, por lo cual se dice: "o en parte de día de fiesta", porque unas fiestas iban a quedar enclavadas en la cruz, y de la misma manera aquí se hace referencia a los sábados de las fiestas que eran un tipo de Cristo, como dice Colosenses 2:17.

En otras ocasiones se cita a Gálatas 4:10, pero quienes toman dicho texto no se han fijado que Pablo en éste libro se está dirigiendo a los gentiles, los cuáles nunca habían celebrado las fiestas de Jehová, y que adoraban a los ídolos y no al Dios vivo. Luego, aquí no se habla de las tres fiestas que guardamos los cristianos que estamos haciendo la voluntad de Dios (Gálatas 4:8-9).

Siempre se cita, como una base para sustraerse a la observancia de las fiestas, el texto de Gálatas 3:10 que dice: "Porque todos los que son de las obras de la ley, están bajo de maldición. Porque escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas". Si analizamos dicho texto, sacaremos en conclusión que la maldición está para los que no cumplan con las obras de la ley, y no para los que cumplen. ¿Por qué Pablo se expresa aquí de esta manera? Porque como en ese tiempo aún estaba el Templo de Salomón, si los gentiles se circuncidaban estaban obligados a cumplir con toda la ley. Y como ya dijimos antes, en su carácter de gentiles no tenían permiso de sacrificar u ofrecer en el Templo conforme lo exigía la ley de Moisés, porque era una abominación que un gentil entrara al Templo, y menos aún siendo cristiano, porque los cristianos eran considerados por los judíos como unos "herejes" (Hechos 24:14). De manera que, los gentiles se deben circuncidar, pero en la circuncisión de Cristo, y cumplir con los requisitos de la ley, pero en la Iglesia de Dios, donde los sacrificios son espirituales, y donde son ofrecidos por un Sacerdote que no es del orden de Aarón, sino de Melquisedec.

Para terminar ésta explicación acerca de la voluntad de Dios, analicemos detenidamente los capítulos 28 y 29 de Números, donde encontramos que todos los sábados y festividades tenían como parte de su ritual el sacrificio de corderos; pero al venir Cristo celebramos el día sin sacrificio de corderos, porque Cristo es nuestro sacrificio. Y comenzaremos con el sábado semanal (Números 28:9,10), en las nuevas lunas que es principio de los meses (Números 28:11-15), en la Pascua y Azimos (Números 28:16-25), en el día de las Primicias o Pentecostés (Números 28:26-31), en la fiesta de las Trompetas (Números 29:1-6), en la fiesta de las Expiaciones (Números 29:7-11) y en la fiesta de las Cabañas (Números 29:12-39).

Con lo que nos enseña Jehová en el libro de los Números, nos damos cuenta que así como observamos el sábado semanal, sin matar los corderos ni ofrecer sus libaciones u ofrendas vegetales, y solamente observamos el día, porque Cristo es nuestro sacrificio u ofrenda, así celebramos las Fiestas de Jehová, sin matar animales, ni ofrendas vegetales o libaciones, porque Cristo es nuestra ofrenda y nuestro sacrificio (Efesios 5:2).

Hermano en la fe de Jesucristo: Si quieres entrar al reino de los cielos, y para ello obedeces la ley de la alimentación, pagas tus diezmos y guardas el sábado semanal, observa también las Fiestas de Jehová, porque de otra manera no estarás cumpliendo con la voluntad de Dios.

"Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y ofendiere en un punto, es hecho culpado de todos" (Santiago 2:10).