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martes, 11 de octubre de 2011

Las Fiestas Eternas de Dios





De Nuestros Archivos



“Habla a los hijos de Israel y diles: Las solemnidades de
YHVH, las cuales proclamaréis Santas Convocaciones,
estas serán MIS Solemnidades”… (Levítico 23:2).
INTRODUCCION
A diferencia de lo que las teologías romana y cristiana
evangélica piensan sobre las Fiestas Bíblicas, no hay duda que éstas
tienen un génesis innegable: el corazón de Dios.
Las Fiestas Solemnes forman parte de la Alianza Eterna con el
pueblo hebreo. El Eterno nunca pactó con otra nación que no fuese la
simiente de Abraham. La Sagrada Escritura nos informa que la Alianza
hecha por medio del israelita Moisés es inalterable. Dios promete a
Israel la vigencia de Su Pacto y de todas Sus promesas fundadas ahí
(Isaías 55:3, Éxodo 19:5).
La expresión «Fiesta», sin importar el tipo de evento, siempre será
entendido como un momento especial que denotará gozo, exaltación,
colorido, belleza, etc.
Cuando Dios ordena Sus Fiestas y las calendariza, está clara la idea
que Él quiere que Sus hijos se alleguen a Su presencia con alegría y
dones voluntarios. Son fechas festivas de Dios y para Dios. Incluso,
hasta en los lugares inimaginables, si se tiene fe en Él, nunca habrá
obstáculos para adorarle. Nos dice Éxodo 5:1:
“…El Dios de Israel dice así: deja ir a Mi pueblo a
celebrarme Fiesta en el desierto…”
Nuestra historia comienza con una breve reflexión acerca del mundo y
su estado espiritual: una amplia dimensión arenosa y hostil. El
pecado, sumergido, paciente aguarda bajo el ígneo follaje.
Entre incontables sendas donde los basiliscos se ocultan tras la peña,
solo hay una vereda segura hacia la tierra prometida y es tomado de la
mano de Moisés (Moshé). A pesar de tal condición, la Ley del Eterno
dulcifica el ríspido y cotidiano andar de la vida haciendo pisar
confiadamente a los de perfecto Camino, hollando las fronteras
sofocantes de la arenosa superficie mundanal.
Las Fiestas Eternas de Dios


De esta forma, el moderno pueblo de Dios celebra Fiestas en este
desierto; ningún mundo inhóspito evitará que el Eterno reciba la honra
que merece. No obstante los escorpiones que lanzan sus ponzoñas a
aquellos del Camino, perseveramos en marcha alegre, no temiendo,
mas sosteniéndonos como viendo al Invisible.
Desde los tiempos antiguos, el Santo y Bendito Dios nos entregó Sus
memoriales a fin de que tengamos siempre en mente Su gracia
salvadora e inefable amor. Y al mismo tiempo, por medio de éstos nos
enseña a adorarle y amarle. Las Solemnes Fiestas: Pascua,
Pentecostés y Cabañas (en hebreo Pésaj, Shavuot y Sucot), fueron
promulgadas por el Eterno como Sus Tiempos sagrados. También
incluyó las Festividades dentro de Su Plan redentor, por lo que será
justo que al referirnos a ellas debamos hacerlo con el debido respeto
y conforme al sacro nombre que originalmente les fue otorgado. ¿Sabe
usted cómo las llamó el Señor? Él les dice: “Mis Solemnidades”,
“Santas Convocaciones”, esto significa: Tiempos o momentos muy
Sagrados, (en hebreo Semán Matán Toratenu).
Algunos escritores cristianos suelen calificar las sacrosantas
Celebraciones como simples “festivales de Moisés”, “fiestas
agropecuarias”, “fiestas sacerdotales” ó “fiestas del antiguo Pacto”.
Ciertamente, las Fiestas Santas son relativamente añejas, pero
muchos ignoran que ellas aún preservan palpitantes el perenne
Espíritu que las engendró. No existen razones para llamar a las
Festividades bajo rústicos términos, ni tampoco la Sagrada Escritura
las presenta así. Igualmente, es verdad que las Santas Fiestas
poseen un cierto sentido agrícola/sacerdotal, -más no es su
característica única-, y obviamente también se encuentran
establecidas en la Alianza antigua del Sinaí. Sin embargo, cuando los
escritores cristianos evocan las Fiestas Bíblicas con tan descorteses
expresiones haciendo énfasis una y otra vez en el carácter de las
Fiestas como un todo exclusivo del oficio levita, nos queda claro que a
través de ese adulterino malabarismo Bíblico, su mayor objetivo es
degradar la condición Eterna de las Fiestas, para luego
–estratégicamente- negar su vigencia. Esta sofisticada e indecente
maniobra, no debe resultarnos extraña, porque a través de los siglos
los enemigos de Israel han proclamado ideas muy opuestas a las
Leyes del Cielo.
Debido a que los poco amables títulos: “fiestas de leví”, “fiestas
agropecuarias”, fiestas del «sistema antiguo», no reflejan el carácter,
ni Majestuosidad, ni gloria de su Autor Único que es Dios, por respeto
a esa Gran Autoridad Celestial, podrá el lector advertir que en el
documento “Las Fiestas Eternas de Dios”, dichas terminologías no

serán empleadas bajo ninguna circunstancia, en cambio siempre nos
serviremos de las expresiones más sublimes y excelsas. El lector se
familiarizará poco a poco con ellas, en la medida que se vaya
descendiendo bajo el follaje exegético de estas páginas.
Los Santos Festivales y la fiesta semanal del Reposo, han venido a
considerarse la “señal” de Dios para con Su pueblo elegido. Por ello
el Eterno las estableció como días de descanso obligatorio de forma
permanente (Levítico 23:24, 35; Ezequiel 20:12).
Cuando se aproximan los “Días Festivos”, hasta el más apartado de la
congregación es atraído de forma irresistible a tan hermosas
Celebraciones. Debe saber, el lector, que el hombre que celebra las
Fiestas Santas, no sólo vive en la dimensión histórica que se sucede,
también reconoce otra: la dimensión de los «Tiempos Sagrados» que
por su sabor dulce y glorioso, subsiste y permanece a través de las
edades. El Dios de Israel -Bendito Sea-, solo Él puede hacer Santa
alguna cosa y Él ha vestido de pureza cada una de Sus Ceremonias
colocándolas por encima de cualquier celebración inventada por el
hombre.
La historia Bíblica nos dice que aproximadamente en el año 5, 4 a.
E.C., vino al mundo un israelita mayor que Moisés, un Ser superior a
los ángeles: el Mesías Judío-Nazareno Jesús. Por conducto de él las
Leyes del Pacto tuvieron continuidad. Jesús (Yeshu), no fue un judío
común, fue el mejor de los judíos, un extraordinario observante de la
Torah. Como buen Hijo del Altísimo, él llevaba los mandamientos en
su mente y alma (Deuteronomio 6:6) y enseñó a sus discípulos a
profundizar en su recta interpretación. Es evidente que el Nazareno no
solo guardó las Fiestas de Dios, sino que las amó y se alegró
vehementemente en ellas.
¿Qué importancia tienen hoy las Festividades para los hijos de Dios?
Leamos un pequeño dato de lo que el Judaísmo Tradicional enseña
acerca de la Celebración de las Cabañas (ó Sucot):
“Nuestros sabios llamaron a la Fiesta del Sucot «Fiesta de
nuestra alegría». Enfatizando que la alegría es nuestra al
reencontrarnos con nosotros mismos. Por otro lado, esta
alegría es especial… Esta clase de alegría es particular al
pueblo de Israel y no se asemeja a la alegría de los otros
pueblos. Nuestra alegría consiste en cumplir la voluntad
de Dios… Cuando sentimos que nos falta algo, estamos
descontentos, tal vez Sucot es el momento de la alegría
porque es ahí donde nos sentimos completos… El que se
sienta en la Sucá (Cabaña), está bajo la sombra de la
Emuná (fe), y nadie le puede hacer daño porque Dios está
expandiendo sus alas sobre él como una madre protege a
sus hijos”.
La utilidad de este texto, es para mostrarnos el panorama de júbilo que
ha imperado desde siempre en esta hermosa Fiesta. ¿Conocía Jesús
lo que enseñan las letras judías de la Tradición sobre la Fiesta de las
Cabañas? ¿Se deleitaba el Mesías de Israel en ella? ¿Ó le resultaba
gravosa? Indudablemente, para Jesús como observante judío, la
Fiesta de Sucot también era «la Fiesta de nuestra alegría»
(Deuteronomio 16:13-15), y su máxima alegría era cumplir la voluntad
de Dios (Mateo 6:10, 7:21). Este sentir había en el Maestro cuando
subía al Gran Templo y cantaba el himno/Hallel (Salmo. 113-118),
para adorar a su Padre en los días de Fiesta.
Es necesario llegar hasta el corazón mismo de las Festividades,
conocer su contexto, entenderlas mejor para apreciar su belleza, para
extraer las cátedras de justicia y moralidad que de ahí derivan, porque
éstas son parte del sustento del alma judía. Judíos como Jesús,
estaban totalmente impregnados de la enseñanza que encerraba
cada Fecha Solemne, así como cada precepto de la Santa Torah.
En una ocasión le preguntaron a Jesús, cuál era el Mandamiento
grande de la Ley de Moisés, a lo que respondió:
“ …Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, de toda tu
alma, de toda tu mente y de todas tus fuerzas… Y el
segundo es semejante a este: amarás a tu prójimo como a
ti mismo…” (Marcos 12:30-31).
¿Por qué él considera “grandes” estos Mandamientos? Sin duda, por
los componentes principales que contienen: moral, ética, justicia,
gracia, honestidad, amor, misericordia, fe, etc. Por ello es que al llegar
las Fechas Solemnes, todos los hijos de Dios nos nutrimos de estas
bondades espirituales.
Cuando hablamos de las Sagradas Fiestas, no podemos sino decir
que estos son los “Tiempos Sagrados” que el Eterno fijó para que
entrásemos en comunión con Él. Jesús honró a su Padre durante los
«Días festivos» por lo que, quien estime ser un verdadero discípulo del
Mesías está exigido a imitarlo al grado de parecerse cada día más a él,
-pues todo alumno no hace sino lo que aprende del maestro-. ¿Qué
nos enseña el Maestro de Nazaret en sus hermosas cátedras? Nos
exhorta a respetar la Alianza Eterna, la cual -como señalamos antescontienen
invaluables elementos morales. La Escritura la define bajo
estos términos:

“…Y dísteles juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos
y mandamientos buenos…” (Nehemías. 9:13).
¿También nuestros lectores consideran a Jesús como su Señor, guía y
Maestro? Rogamos al Cielo que así sea y se dejen tocar por sus
excepcionales Palabras.
En la actualidad escuchamos argumentos untados de tanta maldad
como el que “las Fiestas Bíblicas fueron abolidas por Jesús”. Tal
proclamación, además de ignorante resulta hasta enfermiza. No
obstante, al pronunciarse así, se está diciendo precisamente lo
contrario a lo que el Redentor dijo:
“…No piensen que vine a abrogar la Ley o los profetas, no
he venido para abrogar sino a cumplir”.
¿Por qué Jesús defendió la Torah de Dios? ¿Por qué la exaltó? Porque
la amaba. Es esencial recordar que el “mundo” de Jesús no fue la
doctrina cristiana, su mundo era el Templo de Jerusalem, la sinagoga y
la Ley del Cielo (ó Torah de Moisés). Todo lo que él enseñó estuvo
vinculado siempre con la obediencia a Dios y el fiel cumplimiento de Su
voluntad (Mateo 7:21). Nadie amaba –y nadie amó tanto- la Ley
Mosaica como lo hizo Jesús. Es un hecho comprobable que las leyes
de Dios fueron magnificadas por medio de los labios de este Santo
varón, y nunca canceladas como algunos maliciosamente enseñan.
¿Forman las Fiestas parte esencial de la Alianza ó Torah? ¿Cuántos
religiosos “seguidores” de Jesús la defienden hoy en día? ¿Es cierto
que fue temporal la Ley? El testimonio visual del arco iris, es una
demostración inobjetable de que ninguno de los Pactos del Cielo
pueden ser abolidos. ¿Ha notado cuán hermoso es el arco? ¿Le
recuerda algo? ¿Qué nos enseña? Que el Pacto ó Alianza de Dios con
el hombre permanece para siempre (Génesis 9:11-17).
El autor de estas líneas humildemente confiesa amar también las
Leyes del Padre: el Shabat, las leyes alimentarias, las leyes de la
purificación, las humanitarias, etc. También por supuesto, ama las
Solemnes Festividades. Nos preguntamos: ¿debemos hablar en
defensa de las Fiestas? ¿Ó en contra? La respuesta es: Se tiene que
defender aquello que se ama.
Presentados estos antecedentes, en seguida abordaremos los
objetivos de nuestro tema: estudiaremos el Fundamento Bíblico de las
Fiestas Santas, pero examinaremos al mismo tiempo la teología de
movimientos religiosos que se oponen a dichas Celebraciones. Para
fines prácticos, nombraremos estos grupos aquí como movimientos
“Anti-fiestas” ó «Anti-nomianos», (en contra de las Santas Leyes).
¿Quiénes son? Iglesias sabatarias que rechazan el Mandamiento
eterno de las gloriosas Fiestas por ser de raíz judía, pero que
sospechosamente abrazan preceptos de raíz judía, como el diezmo,
entre otros.
Durante las últimas cuatro décadas, uno de estos grupos ha invertido
vanamente su tiempo en desacreditar a movimientos “Pro-Fiestas”ó
«Pro-nomianos», (en favor de las Fiestas), afirmando entre muchas
cosas, que quienes celebramos tales Festividades hemos caído en
una especie de maldición. Sobre esto haremos un breve análisis al
final del tema. Para comprender mejor este tratado, hemos de partir
de este importante principio: Jesús y sus discípulos fueron judíos,
vivieron como judíos y jamás se apartaron de las Leyes judías.
Un esencial punto sobre el cual también haremos análisis, es lo
relativo al decreto de la “Iglesia de Dios 7º día” y su Concilio de
Veracruz, Mex., del año 1962. ¿De qué trata? En pocas palabras
señalaremos que en dicho concilio, las Fiestas de Dios fueron
declaradas como suspendidas. Dice así la minuta de aquel año:
…“Después de haber estudiado lo suficiente sobre las Fiestas,
Pascua, Pentecostés y Cabañas, la mayoría de los componentes del
Concilio ministerial presentando sus bases Bíblicas determinó: SE
SUSPENDAN DICHAS FIESTAS EN SU CELEBRACIÓN”1.
Por ello, cuando en este escrito cuando hagamos mención del grupo
“Antifiestas” (ó Antinomianos), casi siempre será en referencia al grupo
que alabó tan impuro dictamen.
El documento Apologético titulado “Las Fiestas Eternas de Dios”,
que tiene usted en sus manos busca analizar de forma congruente los
argumentos de los “Antifiestas del 7º día” a la luz de la Biblia. No con
la Biblia “cristiana”, (pues ésta no existe), sino con la única Biblia que
conocemos, la que escribieron hebreos como Moisés, Daniel, Isaías,
Mateo, Pablo, etc., porque ninguno de ellos fue un escritor “cristiano”.
Meditemos antes de avanzar, en las siguientes interrogantes:
¿Reconoce la Iglesia 7º día la Palabra de Dios (completa) como
Autoridad de su sistema teológico? ¿Piensa usted que puede un verso
de la Biblia judía contradecir o anular otro texto de la misma Escritura?
¿Cree que puede Dios enseñar justicia y ética en un pasaje de la
Escritura y en otro verso derogar esa misma instrucción
contradiciéndose? ¿Puede el Eterno ordenar Sus Santas Festividades

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por medio de un profeta (Moisés), y posteriormente a través de otro (el
Mayor de todos, Jesús), anularlas? En Juan 10:34-35, Jesús aseveró:
“… la Escritura NO puede ser quebrantada”… ¿A cuál Escritura
se refiere? A la que él conocía y amó: la Torah de Moisés. ¿Tiene
hombre alguno, autoridad para suspender las Leyes divinas? Jesús
tenía amplias facultades y nunca lo hizo.
El apóstol judío Santiago enseña en su carta:
“…Porque cualquiera que hubiere guardado toda la Torah
(Ley) y OFENDIERE en un punto, es hecho culpable de
todos [los mandamientos]…”
El grupo «Anti-fiestas», se presume observante de las Leyes de Dios;
sin embargo, en su Concilio cancelaron tres mandamientos acerca de
las Festividades. ¿Anular tres preceptos, no significa esto violar toda la
Ley divina? ¿No ofende a Dios este miserable acto? ¿Cómo los
considera el Apóstol? Como violadores de toda la Torah. ¿Qué
manifiesta la ética de Santiago? Que debemos obedecer la Biblia
entera, no solo partecitas. ¿Está respaldando Santiago la continuidad
de todo el AT para los creyentes del NT? Sí ¿Pueden los ministros
«Anti-nomianos», después de hacer menosprecio a las Solemnidades,
rezar como David… “Cuánto amo yo tu Ley”…? ¿Aman la Torah de
Dios los gentiles-cristianos del “7º día”? ¿Cómo poderse deshacer de
algo que se ama? Es notorio que la iglesia del 7º día no amaba las
Fiestas de Dios, debido a ello se les dio “carpetazo” en aquella
Asamblea.
Seguramente no faltará algún ministro cristiano Antifiestas que se
apunte a refutar nuestro documento –y estará en su derecho-;
empero dudo que lo hagan exitosamente, pero antes de hacerlo, invito
a cada lector a que pacientemente estudie por cuenta propia y punto
por punto, en todas las fuentes posibles el origen y significado de cada
Fiesta Solemne. Cuando ya tenga avanzado algo, seguro notará que
nuestros Festivales Bíblicos no eran lo que sus pastores gentiles le
habían enseñado. Ahora que si decide no indagar y opta por un
alegato infructuoso, queda advertido que tendrá que «ceñir bien sus
lomos» y enfrentar directamente al gran defensor de la Torah judía, el
Nazareno Jesús, partiendo de esta enseñanza: “…No piensen que
vine a abrogar la Ley o los profetas, no vine a abrogar, sino a
cumplir…” (Mateo 5:17).
Luego deberá seguir con éstas:
“…Os digo que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni
una jota, ni un tilde perecerá de la Ley [de Moisés]…”


Un verdadero discípulo de Jesús no tiene porqué invalidar una Ley que
el Creador eternizó y que el mismo Jesús recomendó. La entrega de la
Ley al hombre fue un Pacto unilateral, Él dijo y se hará. Dios no le
preguntó a ningún hombre si deseábamos Sus Leyes, tampoco va a
preguntar si no las queremos más. La Sabiduría del Cielo subraya: “Ni
una jota, ni un tilde perecerá de la Ley”… Ni siquiera el punto de
una «i», los cristianos deben desdeñar. Pregunto al amable lector,
¿«Ya perecieron el cielo y la tierra» Mateo 5:18? Atreverse a
borronear el acento de una «i», será de consecuencias más que
graves.
¿Se equivocó el movimiento del 7º día al derogar la orden divina de las
Fiestas? ¿Equivocarse? ¡No! Podemos asegurar que quienes
actualmente pertenecen a tal movimiento (año 2009), sí están
totalmente errados, pues no hacen sino entonar una y otra vez aquella
tonadilla rancia de hace poco más de cuatro décadas. Los Antifiestas
del Concilio de 1962, no estaban equivocados, estaban torciendo la
verdad deliberadamente, estaban mintiendo de forma sistemática y
calculada. Esto será demostrado fácilmente a lo largo de este
documento.
No obstante tan grave falta, sin duda, habrá entre ellos hoy gente
estudiosa que ame las Verdades de Dios. En este escrito, los lectores
solo tendrán un pequeño panorama de lo que pueden encontrar si se
deciden investigar por su cuenta con una mente abierta y un corazón
humilde. Deseamos en el Dios de Israel, que el contenido de estas
páginas pueda captar la atención de Obreros, mujeres, jóvenes y
adultos de buena voluntad, y se pongan en las manos del Eterno para
que les conduzca en esta importante tarea. Confiamos que al
propiciar tal investigación, en muy pocos días el cristiano del «7º día»
tendrá pruebas concluyentes de la absoluta vigencia de las Fiestas
Santas, y entonces se ajuste a lo siguiente:
“Cualquiera que oye estas palabras y las hace, le compararé a un
hombre prudente que edificó su casa sobre la peña. Y descendió lluvia,
vinieron ríos, soplaron vientos que combatieron aquella casa, pero no
cayó porque estaba fundada sobre la peña” (Mateo 7:24-25).
¿Desean nuestros lectores poner su salvación en las arenas
movedizas de la teología Antifiestas? ¿No será mejor colocar los
fundamentos de su fe sobre la Roca sólida de la Perpetua Ley de
Dios? ¿Son Santas ó impías las Fiestas Solemnes? Si son Santas,
significa que proceden de Dios, entonces debemos amarlas.









7 COSAS ABORRECE JEHOVA





Versos para reflexionar
Cuando uno dice, "yo creo en Dios", "Si Dios quiere", "Dios te bendiga", o frases como estas, debería hacerse la siguiente pregunta, ¿Qué es lo que a ese Dios, que mencionamos con tanta facilidad, le gusta o no le gusta?, claro que la respuesta inmediata es la siguiente "LE GUSTA QUE NOSOTROS SEAMOS HIJOS OBEDIENTES A SU PALABRA", o ¿qué religión no cree esto? si no, no sería una religión, sino alguna otra organización no religiosa. Es decir, cualquiera que sea nuestra afinidad religiosa, es invariable que pensemos que Dios no nos quiere solo para tenernos de adorno, sino para que obremos como el nos manda que seamos.
Conocer al Dios que mencionamos con tanta facilidad (al despedirnos, al vernos, al encaminar a nuestros hijos hermanos, amigos, etc., en sus camino), quien tiene siete cosas que aborrece, la reflexión sería esta, ver esas siete cosas, y reflexionar si nosotros somos o estamos incluidos dentro de alguna de estas siete cosas, no para solo saberlo sino para actuar, para salir airosos de cualquier castigo que este Dios tenga preparado para los que el aborrece.
Dice en Proverbios:

Pro 6:12 El hombre malo, el hombre depravado, Anda en perversidad de boca; 
Pro 6:13 Guiña de sus ojos, habla con sus pies, Indica con sus dedos; 
Pro 6:14 Perversidades hay en su corazón, anda pensando mal en todo tiempo; Enciende rencillas. 
Pro 6:15 Por tanto su calamidad vendrá de repente; Súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio. 
Pro 6:16 Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: 
Pro 6:17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente, 
Pro 6:18 El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, 
Pro 6:19 El testigo falso que habla mentiras, Y el que enciende rencillas entre los hermanos.







Siete cosas (7):

1.- Los ojos altivos
2.- La lengua mentirosa
3.- Las manos derramadoras de sangre inocente
4.- El corazón que maquina pensamientos inicuos
5.- Los pies presurosos para correr al mal
6.- El testigo falso que habla mentiras
7.- El que enciende rencillas entre los hermanos


Escojamos en un autoanálisis, a cual grupo corresponden nuestra acciones, ojos altivos, muchos entramos en este grupo, lengua mentirosa, mmm pocos se libran de este, pero solo porque la inmensa mayoría, practicamos mucho la mentira y los pocos caen ocasionalmente en ella, tal vez en el de las manos derramadoras de sangre inocente, nos salvemos si solo contamos a los muertos físicamente, pero si contamos a los muertos espiritualmente, por nuestra boca que muchas veces no se detiene para ofender a los demás más en horas de enojo y que tal en el grupo de corazón que maquina pensamientos inicuos, si no mal recuerdo, inicuo, es algo feo, grosero, lleno de maldad, y cuantos más nos ansia probar lo prohibido, corremos sin medida para hacer el mal, aunque creamos que lo que hacemos está bien a nuestros ojos, dista mucho de lo que Dios piensa de nosotros, cuantas veces nos justificamos a nosotros mismos con que , "si aquel hace esto, porque yo no", y vamos en pos de lo que hacen los demás, sin analizar si es correcto o como Dios manda que debe practicarse. Dice un proverbio regional mexicano: "A dónde va Vicente, a donde va toda la gente" y para este proverbio hay uno que nos previene también: "Si el vecino cae al pozo, lo dejas ahí, o te vas con él", tal vez sea más fácil dejarlo, pero el dejarlo nos hace caer en un poso también a nosotros, pues, al no creernos "guardianes de nuestros hermanos", estaríamos actuando como Caín, que habiendo matado a su hermano, Dios le pregunta "¿Dónde está tu hermano?" a lo que contesta: "¿Acaso soy guardia de mi hermano?". Cuando los pies nos hacen correr a practicar algo que no es conforme a lo que Dios manda, debemos preguntarnos ¿Que haría el Señor Jesús cuando los fariseos le incitaban a juntarse con ellos dejando a los publicanos, pecadores y rameras? ¿Se Juntó con ellos?, NO, ¿se unió en sus desobediencias a los enfermos espiritualmente? NO, ¿los ignoro a ambos y busco a unos mejores que ambos grupos? NO, ¿qué hizo? MURIO POR LOS PECADOS DE LOS DOS GRUPOS y aun por tus pecados y los míos.








Cuando un hombre es acusado con mentiras y surgen testigos falsos, los que usan estos testigos falsos y los mismos falsos testigos, son considerados aborrecibles para Dios, pero si la acusación es verdadera entonces no es un testigo falso. Lamentablemente para acusar a un inocente, solo se necesitan, 1 testigos falsos y una autoridad que se deja o quiere ser engañada para condenar a un inocente. ¿Quiénes de nosotros somos inocentes? buena pregunta, habrá que reflexionarla. Por último el que enciende rencillas entre los hermanos, Aunque habla de hermanos, refiriéndose a una familia, sea esta física o espiritual, debemos preguntarnos, ¿acaso no somos hijos de un mismo padre? ¿Entonces, porque tantas y tantas religiones?, el que enciende rencillas entre los hermanos, es un ser aborrecible, al igual que los otros 6 grupos, si somos hijos de Dios o por lo menos, pretendemos serlo, en que grupo estamos, o estábamos, pues, una vez conocido a Dios, no hay excusa para pertenecer a alguno de estos grupos, ¿podemos pretender seguir en alguno de estos grupos?, creo que los que mencionan el nombre de Dios, o que dicen ser hijos de Dios, sea cual sea su afinidad religiosa, dentro del ámbito cristiano, Judío o del Islam, no deben pertenecer a ninguno de estos 7 grupos, y si aún estamos en alguno de ellos, habrá que reflexionar. Las guerras entre hombres supuestamente religiosos, no es otra cosa, que los pies presurosos al mal, o rencilla entre hermanos, o falso testigo, u ojos altivos, o alguno otro de los grupos.

Dios bendiga al que leyendo esto y razonándolo, pone atención para aprender.




miércoles, 21 de septiembre de 2011

Paciencia


                                 

Un hombre y una mujer estuvieron casados por más de 60 años. Ellos habían compartido todo, hablaban de todo y no se habían guardado ningún secreto nunca. Lo único que no compartían era, que la viejita tenía en su closet una caja de zapatos y le había pedido a su esposo que nunca la abriera y que no le preguntara sobre ella.
Durante todos estos años, él nunca pensó en la caja, pero un día la Viejita se enfermo mucho y el Doctor les dijo que ya no se recuperaría de su enfermedad.El viejito tratando de arreglar todas las cosas de la viejita antes de que muriera, se topo con la caja de zapatos y se la llevo a la viejita a su cama. Ella le dijo que ya era tiempo que supiera lo que había adentro,  Cuando la abrió encontró  dos muñecas de Crochet y una pila de dinero, eran 95,000 dólares. Él sorprendido  le pregunto sobre el contenido de la caja y ella le dijo  “Cuando nos casamos, mi abuela me dijo que el secreto de un buen matrimonio era nunca  discutir, me dijo que cada vez que me enojara contigo, yo debería Guardar silencio y tejer una muñequita de Crochet”.  El viejito se tuvo que contener para no derramar unas lágrimas, ya que solo había dos muñecas en la caja. Así que ella solo se había enojado con Él dos veces, en todos  esos años llenos de amor y entendimiento. El estaba que no se lo creía y sumamente  conmovido. “ Oye amor” le dijo el viejito ya entendí lo de las muñecas….. “pero ¿el dinero?, ¿de dónde salió?” Ah le dijo la viejita, “ese dinero es lo que gane de todas las muñecas que vendí durante todos estos años”  Y  la plegaria que me enseño y que debería repetir la esposa es: DIOS te pido SABIDURIA para entender a mi hombre, AMOR para perdonarlo, y PASIENCIA por sus estados de ánimos cambiantes, porque si te pido que me des FUERZA seguro lo mato a trancazos ya que no sé tejer muñequitas de Croché.


Por lo tanto hermanos amémonos  de corazón teniendo Paciencia, tolerancia  Humildad Sencillez de amar a nuestros semejantes aunque estos tengan muy deteriorados sus caracteres si  El ETERNO nos amo tanto que dio a su hijo, cuanto más nosotros que fuimos llamados desde el vientre de nuestra madre para oír, esta Hermosa y Bendita palabra de amor y ser llamados también hijos de Dios

martes, 13 de septiembre de 2011

Jesús y la ley de Moisés (La ley de Moisés es la ley de Dios)


“En la silla de Moshé se sientan los perushim (escribas) y soferim.
Todo cuanto Moshé ha dicho, guardadlo y hacedlo, pero las
interpretaciones que ellos hacen de esos mandamientos no los
sigáis…” (Mateo 23:2, 3. NT. Hebreo español).
Previamente establecimos, que cuando Jesús cita la ley de Dios la
llama de acuerdo a su nombre oficial… “Ley de Moisés”. ¿Qué nos
enseña nuestro Salvador acerca de ella? El divino Maestro había
dicho a la gente y a sus discípulos (Mateo 23:2, 3) que debían
guardar la ley mosaica, pero no a la manera en que lo hacían los
fariseos, es decir, siguiendo interpretaciones humanas. Veamos una
enseñanza de nuestro Señor que es de vital importancia:
“17¡Ni os pase por la mente la idea que he venido a declarar abrogada
la Torah o a los profetas! No he venido a abrogar, sino a mostraros
cómo interpretarla correctamente. 18Porque de cierto os digo, hasta
que pasen el cielo y la tierra, ni una Yiod, ni un adorno de una letra
sagrada, pasará de la Torah hasta que todo lo dicho en ella haya sido
totalmente enseñado y alcanzado su intención original. 19Por tanto,
quien quiera que a propósito desobedezca uno solo de los
mandamientos de la Torah, que le sea aplicable, aún tratándose de los
“pequeños” y cause así que los hombres también le desobedezcan,
muy pequeño será al reino de los cielos. Más cualquiera que los
obedezca y enseñe a los hombres cómo obedecerlos, muy grande será
llamado en el reino de los cielos”
¿Podríamos pensar que nuestro Señor estaba protegiendo
exclusivamente la ley del sábado y los Diez mandamientos? NO.
Jesús esta poniendo un «blindaje» alrededor de toda la ley de su
pueblo. Compare ahora aquellas expresiones divinas del Salvador con
las de los líderes antifiestas actuales:
“Cristo quitó las fiestas solemnes y las puso en la cruz… Jesús vino a
quitarnos la cédula de las fiestas (Colosenses 2:14). Que el fin de las
fiestas es Cristo (Romanos 10:4)… Que las fiestas fueron nuestro
«ayo»… Que Cristo nos quitó el ayo (Gálatas 3:19, 24)… Los
apóstoles declararon anuladas las fiestas en el concilio de Jerusalem
(Hechos 15)… Que las fiestas eran una carga tan, tan difícil que ni el
judío podía llevar… Que los que guardan las fiestas están bajo
maldición”… etc.


Sin recato alguno, estos “maestros” religiosos afirman (aún en contra
de lo que precisó el Señor en Mateo 5) que Jesús eliminó la ley de
Moisés y las Fiestas solemnes. Pero le pido que observe nuevamente
tales argumentos. ¿Se percató ya que con esos mismos enunciados
defienden su credo los católicos y protestantes para no guardar el
shabat? Continuamos con la explicación de Mateo 5:17
Versículo 17: Aquí nos asegura el mismo Jesús que Él no vino a
abrogar nada de las leyes judías, sino a mostrarnos la recta
interpretación de la Torah. Cuando el Hijo de Dios llegó, entonces la ley
mosaica cobró su verdadero sentido. Pablo sostiene en sus cartas lo
que le reveló el Maestro: que en el cuerpo del Señor están expresados
los sacrificios y ritos del AT. Por lo que tales ritos siguen existiendo en
estado espiritual. El Señor Jesús solo movió la ley de un punto a otro,
pero nunca la destruyó. [Recordad el pan ázimo y la copa,
sustituyendo el cordero asado y las hierbas amargas de Pascua.]
Versículo 18: Habla de la perpetuidad de la ley… «Ni una yiod, ni un
tilde perecerá de la ley».
Versículo 19: Lea nuevamente el texto y se dará cuenta que en este
error están incurriendo los dirigentes antifiestas: …“Por tanto, quien
quiera que a propósito desobedezca uno solo de los mandamientos de
la Torah, que le sea aplicable, aún tratándose de los “pequeños” y
cause así que los hombres también le desobedezcan, muy pequeño
será llamado al reino de los cielos”...


Observación: Los antifiestas defienden la ley del sábado ante los
protestantes así: “El día solemne del sábado queda vigente, lo que
queda nulificado en la cruz son los sacrificios y ofrendas que se hacían
conforme al sacerdocio levítico, pero el sábado glorioso permanece
intacto. Así nosotros -la iglesia de Dios (Israelita)- cuando
defendemos las Solemnidades de Dios ante los antifiestas, les
devolvemos la misma explicación, pero es entonces cuando éstos
sufren de “sordera”… “No oigo, soy de palo”…dicen.


Vea lo valioso -o “perjudicial”- de la ley de Moisés. Luego poniendo la
mano en su corazón atrévase a afirmar, lector, que Jesús murió en el
madero por quitarnos la “carga” de estos principios:


La ley de Moisés enseña el amor al prójimo (Levítico 19:18).
La ley de Moisés promueve el temor a Dios (Deuteronomio 6:2, 13).
La ley de Moisés nos manda amar a YHWH (Deuteronomio 30:16, 20).
La ley de Moisés procura las bendiciones del Eterno (Deuteronomio
30:19).

La ley de Moisés prohíbe enseñar la doctrina falsa (Deuteronomio
18:22).
La ley de Moisés prohíbe torcer el derecho del prójimo (Éxodo 23:6).
La ley de Moisés prohíbe la adivinación: Deuteronomio 18:10-12).
La ley de Moisés promueve el buen trato al extranjero (Éxodo 23:9).
La ley de Moisés exige enseñar la Palabra de Dios a nuestros hijos
(Deuteronomio 6:1-7; 11:19).
La ley de Moisés enseña a amonestar al desobediente: Levítico 19:17;
Salmo 141:5).
La ley de Moisés prohíbe el agravio al prójimo en todas sus formas
(Deuteronomio 25:13-16, 36).
La ley de Moisés prohíbe al hombre vestir como mujer y viceversa
(Deuteronomio 22:5).
La ley de Moisés prohíbe los tatuajes (Deuteronomio 14:1, 2; Levítico
19:28).
La ley de Moisés prohíbe quitarle o ponerle palabras a la enseñanza de
Dios (Deuteronomio 4:2).
La ley de Moisés prohíbe la relación sexual del hombre con las bestias
(Éxodo 22:19; Levítico 18:23).
La ley de Moisés prohíbe el maltrato a la viuda y al huérfano (Éxodo
22:22-24).
La ley de Moisés enseña la reverencia al ancianito (Levítico 19:32).
La ley de Moisés prohíbe las relaciones sexuales entre parientes
cercanos y lejanos (Levítico 18:1-20).
La ley de Moisés prohíbe las relaciones homosexuales (Levítico
18:22).
La ley de Moisés prohíbe ser testigo falso (Éxodo 23:1).
La ley de Moisés prohíbe comer animales impuros (Levítico 11).
La ley de Moisés prohíbe comer sangre (Deuteronomio 12:16).


La lista sería interminable, así que por el momento solo le quise
mostrar estos pequeños ejemplos.)

¿Podría usted seguir insistiendo en que nuestro Señor murió para
quitarnos la “carga” tan pesada que causan en el alma del creyente
todos estos valores morales? ¿Favorecen nuestra vida espiritual estas
normas o las perjudican? Si el Redentor en verdad abolió estas leyes,
¿no piensa que esto solo contribuiría a generar más desorientación y
maldad en el mundo? Según Mateo 5:17, ¿a qué nos alienta el Señor
Jesús? R: A enseñar y guardar las leyes de Dios.
El apóstol Santiago, coincide con las instrucciones que él mismo
recibió del Maestro:
“10Pues cualquiera que observa toda la Torah, pero transgrede en un
punto, se hace culpable de todos. 11Porque el que dijo: No adulterarás, también dijo; No asesinarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero
asesinas, te has hecho transgresor de la Torah” (Santiago 2:10, 11).
Los pasajes implican lo siguiente: Si algún buen cristiano guarda el
sábado, diezma, observa la ley alimenticia, pero al mismo tiempo
rechaza las Fiestas solemnes viene a ser un TRANSGRESOR DE LA
LEY. Para la nación judía, eliminar solo una fracción de la Torah
significa tanto como quitarse trozos de piel, la cual no hace sino
proteger al cuerpo. Por lo tanto la ley es vida, Salomón ratifica esto así:
“Guarda mis mandamientos y vivirás, dice el Eterno” (Proverbios 7:2).
Por ello es que nuestro Señor en Mateo 5:17-19, mandó un mensaje
muy fuerte a los judíos incrédulos de su época que pensaban que Él
estaba invalidando la doctrina y leyes de Moisés. Empero, también, el
mismo mensaje lanza el Señor a todos los religiosos de nuestros días,
que ignorando el espíritu de la Torah creen igual. Imagínese usted
lector, si Jesús hubiera descalificado a Moisés, ¿no sería
desacreditarse a sí mismo, ya que Moisés escribió de él? (Lucas
24:27, 44-46; Hechos 3: 20-23).









Iglesia de Dios (Israelita)
 Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; efesios: 2:20




Jesús y la fiesta de las Cabañas


Ilustración: Debatiendo un líder sabático (de los antifiestas) con un
protestante sobre la vigencia del Sábado, decían:
“-No hay evidencias en el NT, para la guarda del Sábado (Decía el
anti-sabático)
- ¡Claro! En Lucas 4:16-17, se ve claramente que Jesús guardaba el
sábado.(Argumentaba el sabático)
-¡No es cierto! Jesús iba a las sinagogas a predicar el evangelio y no a
guardar del sábado. Así lo dice en el verso 18-21. Léale bien… «Y
Jesús se levantó a leer»… dice ahí.
-¡Qué locura! Cristo sí guardaba el sábado porque era parte de la ley.
Si Jesús no hubiera guardado el sábado entonces estaría pecando y él
nunca violó la ley”.
Termina la plática, pero ni uno ni otro se dejaron convencer. Mas el
sabatista se fue pensando: ¡Que locura! Cómo puede decir este
hombre que Jesús violó la ley y el sábado. Ésta sí que es una
blasfemia.
Hermano lector; le propuse este ejemplo, para que lo tenga como una
referencia y reflexione mejor sobre la cuartilla siguiente: El “Abogado
de la Biblia” (con fecha de Marzo-Abril de 1993), enseña lo siguiente
sobre Jesús y la fiesta de las Cabañas6 . Le presento algunas
porciones del texto de dicha revista:
“Algunas personas que apoyan la idea de la celebración de las fiestas
del Antiguo pacto, sostienen que Jesús subió a celebrar la fiesta de las
Cabañas… ¿Estuvo Jesús sujeto a aquella ley? ¿Subió Jesús a
aquella fiesta con sus ofrendas? ¿Llevó los animales que exigía la ley,
según Números 29:12-14? ¡NO! Nada de eso, él no subió al lugar en
donde los judíos estaban celebrando las Cabañas por cumplir con la
ley de Moisés…
¿Mostró Jesús sujeción a las leyes de Moisés? En Juan 8:3-10, Jesús
perdonó a la mujer adúltera, no obstante lo que decía la ley de Moisés
(de apedrearles). ¿Se puede decir que Jesús obedeció la ley de
Moisés? NO”…

Ahora sugiero a mi lector que compare este relato con la anécdota anterior. ¿Notó usted que los altos mandos de la doctrina anti fiestas,
emplean un método de argumentación totalmente falto de santidad?
¿Advirtió la “doble” moral con la actúan al defender su doctrina? Su
servidor no alcanza a comprender, cómo se puede tener por blasfemia
el que alguien diga que Jesús no guardó el sábado y después,
cómodamente abrace la idea de aquel protestante “blasfemo” para
aseverar sin temor que Jesús tampoco respetó la Fiesta de las
Cabañas. Luego, afirman ellos tajantemente que el Señor se opuso a
la observancia de la ley de Moisés. ¿No le parece lector, que declarar
que Jesús (única criatura justa y obediente de este mundo) dejó pasar
de largo una Fiesta solemne, es lo mismo que decir que Él pecó?
¿Está usted de acuerdo en que el Hijo de Dios cometió pecado? Para
un servidor, tal expresión sí que es una mega blasfemia. ¿Habrá Jesús
llevado las ofrendas que marca la ley para el día sábado y las que se
prescribía para la fiesta de Cabañas? “Más el día del sábado, dos
corderos de un año… y dos décimas de flor de harina amasada con
aceite, por presente con su libación” (Números 28:9). De antemano, en
la Iglesia de Dios (Israelita) creemos que el Señor Jesús, como el
mejor de los judíos, SÌ CUMPLIO con todas las leyes de su Padre
hasta en los detalles más mínimos, aunque los textos de la Escritura
omitan los pormenores de cómo el Señor acudía a las Celebraciones
solemnes. Jesús, es el modelo perfecto de obediencia y humildad para
el mundo entero (Gálatas 4:4). También enfatizan los antifiestas que el
Salvador invalidó la ley de Moisés al evitar que aquellos judíos
apedrearan a la mujer adúltera (Juan 8:7). Pero esta declaración
también es engañosa, porque nuestro Señor nunca se opuso al
cumplimiento de la ley mosaica. Él indicó a aquellos hombres: “El que
esté sin pecado ARROJE la primera piedra” Pero ninguno se atrevió a
lanzarla. ¿Por qué? Porque todos eran pecadores, y no solo aquella
mujer. Queda sentado que el Maestro dijo: “ARROJEN SU PIEDRA”,
es decir, que se cumpla la ley de Moisés, pero que empiece el de
corazón más puro, o sea… ninguno. ¿Advierte por qué esta norma
mosaica no es aplicable en nuestros días, así esté vigente? Porque,
por ejemplo: ¿quién de limpio corazón podría arrojar hoy una piedra
contra usted hermano? Nadie. Lo que hizo Jesús, fue instruir a la
gente sobre el verdadero significado de la bendita Torah, cuando al
herir las fibras más íntimas del corazón de aquellos injustos hombres
–los que iban a lanzar la piedra- les hizo entender que de igual manera
ellos merecían el mismo castigo por todos sus pecados ocultos. Esa
forma de razonar la Escritura no la entendieron aquellos fariseos y ni
tampoco lo entienden muchos líderes religiosos hoy. Vea un ejemplo
más y note que Jesús respetaba y enseñó a respetar la ley de Moisés:
“Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; mas ve,
muéstrate al sacerdote y ofrece el presente que mandó Moisés para testimonio a ellos” (Mateo 8:4).


¿Se percató ya que el Redentor jamás menospreció la ley mosaica?
Colocar entonces a Jesús como un judío que abrogó las leyes de
Moisés -tal como enseñan los líderes del 7º día- equivale a
considerarlo como un Mesías anti-judío y anti-Torah. Si la verdad
fuese como la pintan los del 7º día, Jesús el Nazareno NO SERÍA EL
VERDADERO MESIAS. Pero… ¿Sabe lector? Estas creencias
provienen del Cristianismo romano. ¡Sí! Es el catolicismo quien ha
enseñado generación tras generación, que Cristo vino a ponerle fin a
las leyes judías estableciendo como válida únicamente la doctrina
“Cristiana”, dejando excluida a la nación santa de Israel. Este Cristo
greco-romano, entonces NO es el verdadero Salvador del mundo.
Es una pena, que grupos sabáticos modernos que presumen ser la
“verdadera iglesia”, hayan terminado por seguirle el juego a las
interpretaciones del «romanismo», apartándose de las raíces hebreas
de la iglesia original. El Mesías de Israel, fue el mejor de los judíos; el
verdadero Mesías fue un hombre sujeto a los pactos y a las promesas;
el auténtico Mesías mostró en todo tiempo un profundo respeto a la
ley mosaica; El Mesías judío, es nuestra puerta de entrada hacia la
república del Israel de Dios. Éste es nuestro Señor y Mesías. ¿Desea
alguien aceptar este Mesías judío y abandonar el «Cristo»
greco-romano?
Su servidor quisiera en verdad comprender, cómo es que nuestros
antiguos hermanos (hoy antifiestas) llegaron a menospreciar las
hermosas Festividades de Dios. Pero mire, cómo tal actitud les fue
llevando poco a poco a pronunciar mayores falacias.
Enseñar a la gente que Jesús violó las festividades religiosas, es
vituperar al mismo Yeshúa (Jesús) y es lo mismo que menospreciar su
sacrificio. Tal comportamiento, ¿no cree usted que en lugar de
acercarlos al reino, los excluye de él? [Más sobre Jesús y la ley, en el
cap. X.]
Resumen breve de este capítulo
• Jesús observó todas las festividades del pueblo de Dios, sin
excepción.
• El movimiento antifiestas afirma rotundamente que Jesús no
guardó la Fiesta de las Cabañas, y que ni tampoco cumplió con
la ley de Moisés; sin embargo, nuestro Señor enseña totalmente
distinto a estos falsos maestros. ¿Usted a quién le cree? ¿Quién
tiene la verdad de Dios? R: Jesús y su iglesia tienen la verdad.
• Las Fiestas que guardó Jesús son judías. También la fe de los
creyentes originales era judía. Toda la enseñanza de la Escritura es 100 % judía.
IDI, Localidad de Mejicanos San Salvador; El Salvador; América Central


jueves, 8 de septiembre de 2011

¡Que hermoso en los montes los pies del mensajero, pregonero de la paz
mensajero de la dicha, pregonero de la Salvacion, que dice a Sion:" Reina tu Dios"
Isaias 52:7 version castilla

martes, 2 de agosto de 2011

PERSECUCIÓN





Fundada fuiste por el Mesías
Y por el catolicismo, perseguida
Más tú, no temblaste; En el Señor confiaste.
Al desierto huíste,
Y del dragón te escondiste,
Dos alas, te fueron dadas,
Y por la tierra fuiste ayudada.
La persecución parece haber terminado,
Desde ese día, hasta hoy, a Dios he alabado.
Sé que nuevamente el perseguidor,
Nos hará entrar en temor,
Pero firme siempre estaré,
Aunque escondido este, a DIOS serviré.
Aunque se procure mi muerte,
A Dios serviré fielmente,
Porque su ley será mi deleite.


Autor: Hno. joven Jonathan Alexander Arévalo Ramos
de la localidad Mejicanos, El Salvador.